domingo, 8 de abril de 2012

VIENE DE ASAPOPUCERRO

Woodrow Wilson, 28vo Presidente de los Estados Unidos, poco antes de su muerte dijo:
Desde que entré a la política, se me han confiado, principalmente, las opiniones de hombres. Algunos de los hombres más grandes de los Estados Unidos en el campo del comercio y la industria, tienen miedo de alguien, tienen miedo de algo. Saben que existe un poder por ahí tan organizado, tan sutil, tan vigilante, tan integrado, tan completo, tan invasivo, que mas les vale no hablar más alto que su aliento cuando hablan para condenarlo”.

El industrial Estadounidense, Henry Ford, dijo en 1936: 
“El pueblo de nuestra nación no entiende nuestro sistema bancario y monetario, pues si lo entendiera, creo que estallaría una revolución antes de que amanezca mañana”.

El Embajador Joseph Kennedy, padre del Presidente John F. Kennedy, también, declaró en 1936: 
Son cincuenta hombres los que gobiernan los Estados Unidos, y esa es una cifra muy alta”.

El Juez de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos, Felix Frankfurter, también dijo: 
“Los verdaderos gobernantes en Washington son invisibles y ejercen el poder desde bambalinas”.

El Presidente Franklin D. Roosevelt en una carta fechada en noviembre 21, 1933 dijo: 
 
El verdadero meollo del asunto es, como ustedes y yo lo sabemos, que un elemento financiero en los grandes centros ha sido el dueño del gobierno de los Estados Unidos desde los días del Presidente Andrew Jackson”.

En 1967, Curtis Dall, yerno del Presidente Franklin Roosevelt, escribió en su libro “FDR: My Explotado Suegro”.
 
Durante mucho tiempo, sentí que FDR había desarrollado muchos pensamientos e ideas que fueron propias de él para beneficiar a este país, los Estados Unidos. Pero no. La mayoría de sus pensamientos fueron cuidadosamente manufacturados para él con anticipación de parte del Consejo de Relaciones Exteriores. Un Grupo Mundial de Dinero. Las Naciones Unidas no son sino un aparato banquero internacional de largo alcance, establecido claramente para el lucro financiero y económico de un pequeño grupo de poderosos revolucionarios de Un Solo Mundo, hambrientos de lucro y de poder. Los líderes del gobierno mundial único y sus siempre cercanos banqueros ya han conseguido el control total de la maquinaria del dinero y del crédito de los Estados Unidos a través de la creación del banco de propiedad privada que es la Reserva Federal".

Para entender completamente lo que esos grandes hombres estaban diciendo, tienes que entender que esos “monstruos” que actualmente gobiernan a los Estados Unidos, y a todo el mundo Occidental, son los enemigos de todos los seres humanos, y el único caso documentado de que alguna vez Jesucristo se pusiera “balístico” fue cuando lo sacaron del Templo en Jerusalén después de que azotara y les volteara sus tablas de intercambio de dinero a los mercaderes mientras les gritaba:  
¡Mi casa será casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones!

El gran Padre de la Patria, Thomas Jefferson también advirtió sobre esos “rateros” y señaló que: 
Creo que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestros derechos que los ejércitos enemigos declarados. Si el pueblo Estadounidense permite que los bancos privados controlen la emisión de su moneda, primero por inflación, luego por deflación, los bancos y corporaciones que crecerán alrededor le robarán al pueblo todas sus propiedades hasta que un día sus hijos se despierten sin casa en el continente que sus padres conquistaron”.

El huevo de la serpiente.

El huevo de la serpiente
Frei Betto
21 Diciembre 2011

No es necesario ser economista para advertir la grave turbulencia que afecta a la economía globalizada.
Si frena la locomotora chocan los vagones, impedidos en su avance.
Y el Brasil, a pesar de su PIB de US$ 250 mil millones, todavía es vagón…
Cada año, desde 1980, mantengo el maratón de una semana de charlas en Italia.
Desde comienzos de este nuevo milenio eran evidentes los síntomas de que la próxima generación no disfrutaría del mismo nivel de bienestar de los últimos veinte años.
Ninguna economía podía soportar semejante consumismo y la creciente monopolización de la riqueza.
Ahora la realidad lo comprueba.
La carroza de la Cenicienta se convirtió en una calabaza.
La Unión Europea se traba en el pantano…
Son muchas las causas de la actual crisis económica.
Señalarlas con precisión es tarea de los economistas que no cultivan la religión de la idolatría del mercado.
Como lego que soy en el asunto, me arriesgo a dar mi opinión.
Desde los años 80 la especulación se alejó de la producción.
El mundo se convirtió en un casino global.
Sin pasaporte ni visa, millones de dólares andan danzando libremente, día y noche, en busca de inversiones rentables.
Mientras que el PIB del planeta es de US$ 620 mil millones, el cofre del casino es de US$ 600 billones.
La famosa burbuja…
¡Viva el papel sin peso!
La lógica del lucro supera a la de la calidad de vida.
La estabilidad de los mercados es, para los gobiernos centrales, más importante que la de los pueblos.
Salvar monedas, y no vidas humanas.
Todos sabemos cómo se alcanzó la prosperidad de la Europa occidental.
Para evitar el peligro del comunismo se implantó el Estado de bienestar social.
Se combinaron el Estado proveedor y los derechos sociales.
Se redujo la desigualdad social y las familias de los trabajadores pasaron a tener acceso a la escolaridad, a la asistencia sanitaria, a carro y casa propia.
En contrapartida, para no afectar la robustez del capital, se aplazaron las relaciones laborales, se desactivó la lucha sindical, se hundió la izquierda.
Todo indicaba que la prosperidad, que llamaba a la puerta, llegaba para quedarse.
No se le dio la debida importancia a un pequeño detalle aritmético: si hay dos gallinas para dos personas, y una de ellas se apropia de ambas gallinas, la otra se queda sin nada…
Y cuando golpea el hambre, quien no tiene nada invade el espacio del que acumuló mucho.
De ese modo los pobres del mundo, atraídos por el nuevo El Dorado europeo, se fueron en busca de un lugar bajo el sol.
Perfecto: Europa, como los EEUU, necesitaba de quien, a bajo costo, limpiase oficinas, cuidase el jardín, lavase los automóviles…
La onda migratoria se vio reforzada con la caída del muro de Berlín.
La democracia política llegó al Este europeo sin la democracia económica.
Mientras miles de gentes tomaban el rumbo hacia una vida mejor en Occidente, sus gobiernos creían que para llegar al paraíso era necesario ingresar en la zona del euro.
Europa colapsó.
¿De quién es la culpa?
Ahora resulta que el crimen de cuello blanco no ha sido inculpado.
¿Quién fue castigado por la crisis usamericana en el 2008?
¿Los desforestadores del Brasil no están siendo amnistiados por el nuevo Código Forestal?
Existen culpables.
Pero ahora todos se esconden bajo el escudo del FMI.
Y nosotros, los brasileños, sabemos bien cómo este gran inquisidor de la economía castiga a quien comete herejías financieras: reducción de la inversión pública, garrote fiscal, desempleo, aumento de impuestos, restricción de derechos sociales, castigo a países con déficit público, etc.
Es tanto el descaro, que el paquete del FMI incluye menos democracia y más intervencionismo.
Cuando Papandreu, primer ministro de Grecia, propuso realizar un plebiscito para oír la voz del pueblo, el FMI vetó la propuesta, depuso a dicho gobernante y nombró a Papademos, un tecnócrata, en su lugar.
También el gobierno de Italia fue ocupado por otro tecnócrata.
Como si el fin de la crisis dependiera de una solución contable.
La historia reciente de Europa enseña que la crisis social es el huevo de la serpiente, golpeado por el fascismo.
Sobre todo cuando la crisis no es de un país sino de un continente.
Poco se gana con que haya movilizaciones en un país; es necesario que se expandan por toda Europa.
¿Pero cómo será posible, si ya no existe un sindicalismo combativo ni partidos progresistas?
Las movilizaciones del tipo ‘Ocupen Wall Street’ sirven para denunciar, no para proponer, si no hubiera un proyecto político.
Quien se queja del presente y teme al futuro corre el riesgo de refugiarse en el pasado, en el que habitan los fantasmas de Hitler y de Mussolini.
Frei Betto es escritor, autor de “Conversación sobre fe y ciencia”, junto con Marcelo Gleiser y Waldemar Falcao, entre otros libros. http://www.freibetto.org